Menos opciones para haitianos en la frontera México-Texas

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CIUDAD ACUÑA, México (AP) — México ha comenzado a retirar porvía terrestre y aérea a los migrantes haitianos acampados en la frontera con Estados Unidos, informaron las autoridades el martes, lo que representa un nuevo nivel de apoyo a Washington en momentos en que un enorme campamento de refugiados en una pequeña localidad fronteriza de Texas se erige como un desafío humanitario y cada vez más político para el presidente estadounidense Joe Biden.

En ocasiones anteriores, México ha prestado ayuda en momentos clave. En 2014, aumentó la vigilancia para impedir que los niños centroamericanos que viajaban sin compañía de un adulto llegaran a la frontera con Texas; en 2019, permitió que decenas de miles de solicitantes de asilo esperaran en el territorio mexicano la llegada de su fecha de audiencia en tribunales de migración de Estados Unidos; y apenas el mes pasado, empezó a deportar a migrantes centroamericanos a Guatemala, luego de que el gobierno de Biden los enviara en avión a regiones del sur de México.

El secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, dijo el martes que había discutido la situación de los haitianos con su homólogo estadounidense, el secretario de Estado Antony Blinken. Ebrard manifestó que la mayoría de los haitianos ya tenían estatus de refugiado en Chile o Brasil, y que no lo buscaban en México.

“Lo que están pidiendo es que se les deje libre paso prácticamente hacia los Estados Unidos”, dijo Ebrard.

Dos funcionarios del gobierno mexicano, que hablaron bajo condición de anonimato debido a que no estaban autorizados a comentar públicamente sobre el tema, confirmaron las acciones de México.

Uno de los funcionarios dijo que tres autobuses con migrantes salieron el martes de Ciudad Acuña rumbo a Piedras Negras, a unos 90 kilómetros (55 millas) al sur de la frontera, donde abordaron un vuelo con destino a la ciudad sureña de Villahermosa, en el estado de Tabasco.

El otro funcionario señaló que el lunes salió un vuelo desde la ciudad de Monterrey, en el norte del país, rumbo a Tapachula, cerca de la frontera con Guatemala. Tapachula cuenta con el centro de detención de migrantes más grande de Latinoamérica. El vuelo llevaba a unos 100 migrantes a bordo, quienes habían sido recogidos en una estación de autobús de Monterrey, desde donde parten varias rutas hacia Estados Unidos.

El segundo funcionario dijo que el plan era trasladar a Tapachula a todos los haitianos que habían solicitado asilo en México, debido a que la mayoría de ellos habrían presentado sus solicitudes en Tapachula y sólo pueden permanecer legalmente en México mientras su caso es procesado si se quedan en el sur.

Los migrantes haitianos que ya se encuentran en los centros de detención de México y no han solicitado asilo serán los primeros en ser enviados a Haití una vez que el gobierno mexicano empiece a realizar esos vuelos, de acuerdo con el funcionario.

Decenas de migrantes molestos por haber sido deportados a Haití trataron de subir nuevamente a un avión que aterrizó el martes por la tarde en Puerto Príncipe mientras les gritaban a las autoridades. Un guardia de seguridad cerró la puerta del avión a tiempo mientras algunos de los deportados comenzaban a arrojar piedras y zapatos contra el avión. Varios de ellos perdieron sus pertenencias en la trifulca luego de que llegó la policía. El grupo desembarcaba uno de los tres vuelos programados para la jornada.

En una visita el martes a la ciudad de Del Rio, el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, dijo que el máximo funcionario del condado le comentó que el conteo más reciente era de unos 8.600 migrantes en el sitio. Continuó criticando al gobierno del presidente Joe Biden y expresó escepticismo en que se despeje el área pronto.

“Ellos no han mostrado tener la capacidad para procesar a esos migrantes para el final de la semana” dijo Abbott. “Lo único que han mostrado es una incapacidad para lidiar con la crisis, inocentemente, por la forma en que pretenden que ni siquiera existe. Estamos aquí para decirles a ustedes que es un caos total y que el gobierno de Biden tiene que tomar acciones contundentes”.

Alrededor de 70 agentes de la Oficina de Prisiones de Estados Unidos estaban el martes cerca de Del Rio, según tres personas familiarizadas con el asunto. Los agentes ayudan principalmente a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) a transportar a los migrantes en autobuses de la Oficina de Prisiones entre los centros de detención y desde el puente de Del Rio, dijeron las personas, quienes no podían comentar el asunto públicamente y hablaron con la AP bajo condición de anonimato.

Las expulsiones expeditas fueron posibles por una orden relacionada con la pandemia de coronavirus que fue implementada por el expresidente Donald Trump en marzo de 2020 y la cual permite que los migrantes sean retirados inmediatamente del país sin darles la oportunidad de solicitar asilo. El presidente Biden exentó de la orden a los menores que viajan sin compañía de un adulto, pero el resto aún está sujeto a ella.

Cualquier haitiano que no sea expulsado está sujeto a las leyes de inmigración, que incluyen el derecho de solicitar asilo y otras formas de protección humanitaria. Las familias son liberadas rápidamente en Estados Unidos debido a que el gobierno generalmente no puede detener a menores de edad.

Los haitianos han estado migrando a Estados Unidos en grandes cantidades desde Sudamérica durante varios años, muchos de ellos abandonaron la nación caribeña después del devastador sismo de 2010. Una vez que se acabaron los empleos relacionados con los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro, muchos emprendieron el peligroso viaje a pie, en autobús o en automóvil a la frontera sur de Estados Unidos, incluido pasar por la peligrosa región del Darién, una selva panameña.

Algunos de los migrantes que se encuentran en el campamento de Del Rio dijeron que el reciente sismo que sacudió a Haití y el asesinato del presidente Jovenel Moïse provocaron que tuvieran miedo de regresar a un país que parece estar más inestable que cuando se fueron.

“No está bien”, comentó el migrante haitiano Jean Philipe Samus. “Los estadounidenses están tomando a los haitianos y deportando a todo el mundo a Haití. Haití no tiene presidente, ni empleos, no hay nada. En el sismo mucha gente falleció. Las cosas no están bien allá, voy a regresar a México”, añadió.

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Lozano informó en Del Rio, Texas. Los periodistas de The Associated Press Elliot Spagat en San Diego, Mark Stevenson en la Ciudad de México, Félix Márquez en Ciudad Acuña, México, Dánica Coto en San Juan, Puerto Rico, Evens Sanon en Puerto Príncipe, Haití, Michael Balsamo en Washington, Michael R. Sisak en Nueva York, y Tammy Webber en Fenton, Michigan, contribuyeron a este despacho.

PRENSA ASOCIADA


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