La Fed de EE.UU mantiene los tipos en el 0% y subraya que usará todas sus herramientas para apoyar la recuperación

El Comité Federal de Mercados Abiertos de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) se ha comprometido al cierre de su reunión de dos días a mantener los tipos entre el 0% y el 0,25% hasta que esté seguro de que la economía «ha resistido» a la pandemia y esté en camino de alcanzar sus objetivos máximos de empleo y estabilidad de precios.

En una decisión unánime por parte de los 10 miembros del Comité, donde se incluye su presidente, Jerome Powell, el comunicado publicado al cierre de la comitiva pone de manifiesto como el brote de coronavirus está causando «enormes dificultades humanas y económicas en los Estados Unidos y en todo el mundo» algo que ha su vez está afectado significativamente las condiciones financieras y el flujo de crédito a los hogares y empresas estadounidenses.

«Para respaldar el flujo de crédito a los hogares y las empresas, la Reserva Federal continuará comprando valores del Tesoro y valores respaldados por hipotecas residenciales y comerciales de las agencias en las cantidades necesarias para respaldar el buen funcionamiento del mercado, fomentando así la transmisión efectiva de la política monetaria a condiciones financieras más amplias», indicó el FOMC.

Según los funcionarios encargados de dictar la política monetaria del país, la Fed continuará ofreciendo operaciones de acuerdos de recompra a largo plazo y durante la noche, conocidos como repos, a gran escala. Al mismo tiempo, el Comité «supervisará de cerca las condiciones del mercado y está preparado para ajustar sus planes según corresponda», añadió.  

Tres riesgos: el virus, la caída de la producción y la globalización

En la rueda de prensa posterior a la emisión del comunicado, Powell ha defendido las medidas tomadas por la Reserva Federal, comprometiéndose a usar «todo el rango de herramientas para apoyar a la economía en estos tiempos difíciles». «Estamos desplegando estos poderes de préstamo en una medida sin precedentes.  Continuaremos usando estos poderes de forma proactiva y agresiva hasta que estemos seguros de que estamos sólidamente en el camino de la recuperación.», ha reiterado.

Powell ha enumerado tres grandes aspectos a considerar en el medio y largo plazo, al menos durante el próximo año. Por una parte, ha señalado el propio virus, que aún no está bajo control, por lo que puede haber nuevos brotes mientras no se descubra una vacuna o una solución terapéutica. En segundo lugar señaló la posibilidad de un «daño a la capacidad productiva de la economía» de EEUU, tanto por los trabajadores que pueden ver complicado su retorno al mercado laboral como por los problemas de insolvencia que pueden tener las empresas. Finalmente indicó que se trata de una crisis de una «dimensión global», con datos «muy negativos» a lo largo de todo el planeta, lo que también puede lastrar a la economía estadounidense en el futuro.

Por otra parte, ha avisado de que la economía estadounidense no regresará a la normalidad de golpe, porque la población será reacia a retomar su vida normal, sus consumos habituales, hasta que estén «seguros de que el virus está totalmente bajo control». «Nos llevará algún tiempo volver a un nivel más normal de desempleo, y mucho más a un empleo máximo».

Además, Powell ha subrayado que la actual crisis pone de manifiesto «la importancia de tener en orden tu ‘casa fiscal'». «Teníamos ya un alto nivel de deuda sobre el PIB y aumentando rápidamente, cuando ha llegado el shock. Ahora tenemos la capacidad fiscal para lidiar con ello, creo. Pero, de forma idea, necesitaríamos entrar en un shock inesperado como este con una postura fiscal mucho más fuerte», ha afirmado. 

Dos meses de medidas urgentes

Desde el pasado 3 de marzo, cuando la Fed instigó su primer recorte de emergencia en los tipos de interés (50 puntos básicos), el banco central estadounidense se ha convertido en uno de los pilares para garantizar que la actual crisis económica no termina por contagiar al sistema financiero.

De hecho, doce días más tarde volvió a actuar por sorpresa con una rebaja en el precio del dinero de 100 puntos básicos, que llevó las tasas federales a un rango del 0% y el 0,25%, niveles que instauró por primera vez en diciembre de 2008 y mantuvo durante siete años para combatir los efectos de la crisis financiera y posterior Gran Recesión.

Al hilo de esta decisión, Powell y el resto de funcionarios del FOMC reanudaron explícitamente una nueva ronda de flexibilización cuantitativa (QE), es decir, la compra de bonos del Tesoro a largo plazo y activos respaldados por hipotecas cuyo objetivo es reducir las tasas a largo plazo. El programa inicialmente se comprometió a engullir 500.000 millones de dólares en treasuries y otros 200.000 millones de dólares en hipotecas (MBS, por sus siglas en inglés). No obstante, el 23 de marzo apostilló que estas compras se llevarían por cantidades ilimitadas «como fuera necesario».

Tres días más tarde expandió su catálogo de tenencias activos respaldados por hipotecas de agencias federales y activos respaldados por hipotecas comerciales. El balance de la Fed engordó durante la crisis financiera desde los algo más de 700.000 millones de dólares hasta los 4,5 billones. Actualmente ya supera los 6,6 billones.

Otras muchas medidas

La Fed también ha expandido su «ventana de descuento», que ofrece a las instituciones de depósito 90 días de financiación con tipos de solo 25 puntos básicos a cambio de un amplio rango de colateral. Y se ha convertido en el banco central del mundo, al instaurar líneas de intercambio (swap) con otras instituciones para garantizar la liquidez en dólares. Más allá de este hecho ha establecido un Mecanismo de Recompra Temporal para las Autoridades Monetarias Extranjeras e Internacionales (conocido como la FIMA Repo Facility) que ayuda a respaldar el buen funcionamiento de los mercados.

Powell y su equipo han rescatado programas de la crisis financiera y creado otros nuevos que ponen incluso en entredicho su mandato que, bajo el permiso actual del Congreso, solo permite la compra de bonos del Tesoro y activos respaldados de hipotecas. En la sopa de letras anunciada desde el 17 de marzo se incluyen el Fondo de Financiación de Papel Comercial (CPFF) que respalda este mercado a través de la compra de papel comercial. La Línea de Concesión de Crédito Primario (PDCF): una ventana de descuento que permite otorgar préstamos a 90 días contra una amplia gama de garantías. El Mecanismo de Liquidez en el Mercado Monetario (MMLF), por su parte, absorbe los activos principales de los fondos monetarios.

A estos planes hay que añadir la Facilidad de Crédito Corporativo del Mercado Primario (PMCCF) y su homólogo en el secundario (SMCCF); el primero otorga préstamos directos o compra la emisión principal de deuda empresarial y el segundo, lo mismo pero mediante distribuidores. Paralelamente, el Mecanismo de Préstamos de Valores Respaldados por Activos a Plazo (TALF) otorga préstamos a los bancos para comprar activos respaldados por créditos de consumo y cierta deuda hipotecaria comercial.

Como colofón, el 9 de abril, la Fed tomó medidas adicionales para proporcionar hasta 2,3 billones de dólares en préstamos para ayudar a los hogares y empleadores de todos los tamaños y reforzar la capacidad de los gobiernos estatales y locales para brindar servicios críticos durante la pandemia del coronavirus.

El Economista

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