El caos y los ataques personales marcan el primer debate entre Trump y Biden

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El candidato demócrata aguanta el tipo ante los embates un presidente abonado a las técnicas de 2016

El primer debate electoral entre el republicano Donald Trump y el demócrata Joe Biden se convirtió en un espectáculo caótico y virulento, chocante en el país más poderoso del mundo. Echó chispas desde el primer momento en el que los dos hombres que pelean por la Casa Blanca pusieron un pie en el escenario. Un Trump en su versión más agresiva, insumiso a los turnos de palabra y las normas de decoro, se lanzó en tromba contra un Biden que trató de interpretar el papel presidencial, pero también bajó al barro para frenar al mandatario. Lo tachó de “mentiroso”, le llamó “payaso” y lo mandó callar. Si este cara a cara sirve como cata de la estrategia para el 3 de noviembre, queda claro que el presidente sigue confiando en la táctica de 2016 para ganar.

Trump y Biden se batieron en el campus universitario Case Western Reserve, en Cleveland (Ohio), en condiciones extrañas, como todo lo que está ocurriendo en esta campaña marcada por la pandemia. No hubo apretones de manos ni apenas público, aunque sí concentraciones de protesta contra el presidente en la calle. Era difícil predecir qué podía salir de este primer duelo. Trump enfrentaba a un político profesional, con medio siglo de trayectoria a la espalda pero poco hábil en los debates, ante un showman de primera, imprevisible y contrario a las reglas del decoro. Al verse ambos por primera vez en vivo y en directo, se abrió la caja de los truenos.

El moderador del debate y presentador de Fox News, Chris Wallace, antes del debate.

Sobre la pandemia, sobre la ola de protestas contra el racismo, la economía, la sanidad o la propia integridad de las elecciones. No hubo asunto en el que la discusión no acabase en llamas, que no diera lugar a alguna palabra gruesa. Antes del minuto cinco, Trump ya había llamado a Biden “socialista”. Al cumplirse 10, ya se había referido a la senadora Elizabeth Warren como “Pocahontas” y se había encarado con el moderador, Chris Wallace, una estrella de la cadena conservadora Fox, que trataba de mantenerlo en los límites de su tiempo de exposición.

Biden, de 77 años, no es especialmente bueno en estos lances, como se comprobó durante las primarias demócratas, y Trump, de 74, encuentra en la confrontación y las cámaras de televisión su hábitat natural. Las vociferaciones del republicano, esa electricidad que es capaz de mantener durante mítines de hora y media, contrastaban esta noche con la voz quebradiza del candidato demócrata, siempre menos enérgico, pero que aguantó el tipo e incluso paró los pies al presidente en varias ocasiones.

Parecía como ese estudiante delgaducho que saca fuerza de dentro y planta cara a un matón de instituto: “¿Te vas a callar, hombre?”; “No hay quien diga una palabra con este payaso, perdón, con esta persona”, le dijo en alguna de las interrupciones. “Todo el mundo sabe que es un mentiroso”, replicó cuando Trump le acusó de querer eliminar el sistema de seguros de salud privados, algo que, en efecto, es falso.


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