Donald Trump reclama la victoria ante el imparable avance de Joe Biden

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Los seguidores del presidente Donald Trump están empezando a manifestarse frente a los centros en los que se lleva a cabo el escrutinio y a demandar que éste se suspenda

A punto de perder las elecciones, Donald Trump ha vuelto a comparecer en televisión. Y lo ha hecho con el mismo mensaje que el que lanzó a las dos y media de la madrugada del miércoles: si la oposición está ganando, es que ha habido fraude.

Trump no ha dejado dudas desde el primer momento: «Si contamos los votos legales, yo gané claramente. Si contamos los votos ilegales, pueden trata de robar la elección». A continuación, dijo que el «aparato de recuento del voto» de los estados decisivos que aún no han concluido el recuento «está controlado por los demócratas», y, finalmente, habló de cómo «milagrosamente», su ventaja ha ido cayendo en algunos de esos estados. Porque, pese a que en uno de ellos, Arizona, Trump está recortando distancias, cuando el presidente hablaba su diferencia con respecto al demócrata Joe Biden era de apenas 3.000 votos en Georgia. Si Biden gana Georgia, será matemáticamente presidente de Estados Unidos, salvo que los jueces decidan que ha habido irregularidades o fraude.

Pero su declaración también tuvo un toque de llamada a las armas en una frase que repitió en varias ocasiones: «No hubo observadores». Trump aplicó esa frase tanto a las votaciones como al recuento, a pesar de que los representantes del Partido Republicano sí han tenido acceso, conforme a la ley, a tanto a los colegios como a los lugares en los que se está llevado a cabo el escrutinio. El presidente, sin embargo, no ha llamado directamente a sus votantes a que se presenten en los centros de escrutinio. A ese respecto, Trump dejó claro que no descarta acudir «a la instancia judicial más alta», en referencia al Tribunal Supremo.

El tono de Trump fue sombrío, muy lejano de la voz victoriosa que había exhibido el miércoles de madrugada. Con todo, sus frases fueron inequívocas. «Vamos a ganar las elecciones». «No podemos dejar que esto pase a Estados Unidos». «No podemos ser humillados por esta desgracia». «No podemos tener unas elecciones como éstas».

A medida que las vías de Trump para mantener la Presidencia se agotan, los seguidores del mandatario, alentados por litigios interpuestos por la campaña de éste que la oposición tanto en el escrutinio de los votos como en los tribunales de Justicia, los seguidores del presidente, en parte animados por las teorías conspiratorias en redes sociales y por los propios mensajes del jefe del Estado y el Gobierno, están empezando a manifestarse frente a los centros en los que se lleva a cabo el escrutinio y a demandar que éste se suspenda.

A su vez, simpatizantes del aspirante demócrata, Joe Biden, aglutinados en el movimiento Vidas Negras Importan (BLM, según sus siglas en inglés), están organizando contramanifestaciones. Así que unos gritan «Suspended el recuento». Los otros, «Todos los votos cuentan». Por el momento no ha habido incidentes serios, pero sí momentos de tensión en estados como Michigan, Wisconsin, Nevada y Pensilvania. Una de las razones por las que las algaradas no han ido a más es porque las ciudades de EEUU llevan meses preparándose para evitar una reedición de «los disturbios de Brooks Brothers», que hace justo 20 años, el 22 de noviembre de 2000, interrumpieron violentamente el recuento de los votos en Miami, en medio de la controversia sobre el ganador de las elecciones entre el republicano George W. Bush y el demócrata Al Gore.

Biden habló anoche (hora española) para lanzar un mensaje de tranquilidad, que ha supuesto un considerable contraste con los llamamienltos exaltados de Trump en Twitter. El candidato demócrata afirmó que «la democracia a veces es un poco confusa, y a veces requiere un poco de paciencia» en referencia al recuento. Fue una declaración similar a la que había hecho ayer cuando dijo que «no se puede reclamar o tomar el poder, sino que esté emana del pueblo».

Las algaradas están siendo fomentadas por el jefe del Estado y del Gobierno: Donald Trump. «¡Parad!», escribió el presidente ayer en la red social. Otro tuit afirmaba que «¡Todos los votos que lleguen después de las elecciones no serán contados!» Es un mensaje contra el voto por correo, que favorece masivamente a Joe Biden, y en el que varios estados -y, muy especialmente, Pensilvania, que puede decidir la elección debido a su peso demográfico- aún aceptan papeletas hoy, siempre que éstas hayan sido mataselladas el día de las elecciones. A eso se suma la desinformación a través de internet. La web pro-Trump Judicial Watch, por ejemplo, afirma que hay 1,8 millones de votos de personas que no existen. Y la muy influyente Breitbart, propiedad del multimillonario de Wall Street Robert Mercer y de la que salió el jefe de campaña de Trump en 2016, Steve Bannon, habla de «caos» en el recuento.

La campaña de Biden, sin embargo, está adoptando un perfil mucho más bajo, y simplemente insiste en que la victoria está al alcance de la mano y en que todos los votos deben ser tabulados de acuerdo con la legislación de cada estado. El equipo del aspirante dio una señal de su tranquilidad el miércoles por la noche, al desvelar que su Comité de Transición ya tiene una pagina web que, además, está en inglés y en español. Es una medida altamente simbólica, al indicar que Biden está preparándose para asumir el poder. El hecho de que haya una versión en español es, también, un contraste con la decisión de la Casa Blanca de Trump de eliminar el contenido en ese idioma de su pagina web el mismo día en el que el presidente juró el cargo, el 20 de enero de 2016.

Los procesos legales tampoco están yendo bien para Trump. La Justicia de Michigan -donde ha concluido el recuento y ha ganado Biden- y Georgia -donde la ventaja del presidente ha quedado reducida a un empate técnico- ha desestimado su impugnación del voto. Eso no significa el final de la lucha en los tribunales, ya que es casi seguro que la campaña de Trump recurra esas decisiones, y que acabe llevándolas al Supremo, donde hay mayoría republicana. Pero no son buenos indicios. En Pensilvania, la campaña de Trump sólo ha logrado una victoria simbólica: estar presente para supervisar el escrutinio, algo a lo que en realidad ya tenía derecho antes de ir a los tribunales. Y la posibilidad de que el Tribunal Supremo intervenga en el escrutinio de Pensilvania, algo que ha sido reclamando por el Partido Republicano y apoyado por la campaña de Trump, parece remota.

OFENSIVA LEGAL

En el frente legal, la campaña de Biden ya estaba preparada. «Teníamos a todo un equipo legal especializado en derecho electoral, porque ésta es la misma estrategia que ha empleado Trump en su carrera como empresario: no pagar a sus proveedores y contratistas y luego llevarlos a los tribunales hasta que retiraran sus demandas contra él por agotamiento», explicaba ayer a este periódico Juan Verde, miembro del Comité Hispano de la campaña de Biden. Bob Bauer, asesor de la campaña, era de la misma opinión en una teleconferencia con los medios de comunicación: «Es teatro político para generar una desinformación masiva».

Entretanto, la ventaja de Biden en Nevada crece, y el presidente ha visto cómo Biden tiene incluso algunas posibilidades en Georgia, donde no gana un candidato demócrata desde hace 28 años. En Pensilvania, la diferencia favorable a Trump está cayendo rápidamente a medida que se escruta el voto por correo.

El presidente mantiene por ahora una ventaja mínima en Carolina del Norte -donde parece poco probable que Biden acabe ganando- y ha recortado distancias en Arizona, a pesar de que dos de los tres sistemas de cómputo de votos empleados por los medios de EEUU -el de la agencia de noticias Associated Press y el de la cadena de noticias pro-Trump Fox News- dan a Biden ganador. A su vez, varios medios, como el diario financiero ‘The Wall Street Journal’, el generalista ‘USA Today’ y la televisión y radio públicas siguen la pauta de Associated Press. Paradójicamente, los medios pro-Biden -como el ‘Washington Post’, el ‘New York Times’, y las televisiones CNN y MSNBC- siguen un sistema desarrollado por la Universidad de Chicago, según el cual los resultados en Arizona son demasiado estrechos como para decidir el vencedor.

Aun con esas cautelas, la matemática es favorable a Biden. A medida que se van contando los votos por correo, el aspirante demócrata gana terreno. El ejemplo más claro es Pensilvania: en 14 horas, desde el miércoles por la noche hasta ayer a primera hora de la tarde, la ventaja de Trump en ese territorio se redujo en un 83%, de 600.000 a 100.000 papeletas. La campaña de Biden estima en privado que puede ganar ese estado por 70.000 votos, es decir, un 1% de diferencia.

El Mundo.es


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