A solas con Gloria Estefan: el origen del racismo y su debut en el programa donde habla de la sexualidad de su hija

“A la samba en un momento trataron de clausurarla porque pensaban que los esclavos se estaban comunicando a través de sus tambores y sus ritmos. Cuando les dieron la libertad, aplastaron su música porque no querían que los esclavos se organizaran.

Era por el miedo que tenían los políticos que hicieron ilegales los instrumentos de samba, trataron de callar la música y eso es imposible”, dice Gloria Estefan con la misma pasión con la que canta. Hablar de tribus africanas, de Brasil, de su Cuba natal, la llena de energía. Hablar de falta de libertad, racismo e injusticias, la llena de vigor.

Gloria Estefan estuvo siete años sin sacar nuevo material y ahora vuelve con Brazil305, un álbum en el que rinde honores a la música brasileña que tanto ama. También vuelve con un documental, Sangre Yoruba, que estrenará a fin de año o en 2021, y con un programa para Facebook Watch en el que tocará temas tan íntimos como la sexualidad de su hija Emily o el divorcio de su sobrina Lili, con las protagonistas en la mesa. Dice que se cuida la piel “como no eres capaz de imaginarlo” desde los veintipico, agradece los genes que le tocaron, tiene un nieto llamado Sasha que es “lo más delicioso del mundo”, tiene toda la energía de la Tierra y puede hacer todo lo que se le da la gana físicamente… También con la música.

Gloria Estefan junto a Carlinhos Brown

El 1 de septiembre Gloria Estefan cumplió 63 años, lleva más de 40 cantando de manera profesional y más o menos lo mismo al lado de Emilio Estefan, su esposo y socio musical. Juntos en Miami Sound Machine, la banda con la que revolucionaron la música pop en los Estados Unidos y luego con la carrera solista de ella, han sido la pareja más duradera y exitosa de la industria discográfica.

En la vida de Gloria hubo accidentes, pérdidas, desarraigos, que ella ha convertido en historias, en canciones, en lecciones. Basta con preguntarle ¿cómo estás?

Gloria Estefan

Para que la respuesta venga con un plus: “Yo estoy muy bien, saludable, la familia también, y créeme que para mí siempre ha sido lo máximo, acuérdate que yo en el 90 me quedé paralizada (N de la R.: Sufrió un accidente en el bus de gira que casi le cuesta la vida), mi padre estaba en silla de ruedas y yo desde niña ya sé que la salud es lo más valioso que uno tiene y cuando uno está bien, el resto nos lo buscamos, pero tener salud es lo primordial y más en estos momentos que el mundo ha vivido esta locura de COVID, la separación de las familias, ha sido duro para todo el mundo».

¿Cómo es tu conexión con Brasil, desde Miami, y por qué decidiste hacer este disco?

—En Miami hay una grandísima comunidad brasilera, pero esa no es la razón. Cuando yo era chica, mi madre tenía sus discos, llenaba la casa de música y su colección era muy ecléctica. No se la pudo traer a Miami porque solo nos pudimos llevar una maleta, pero mi abuela me mandaba compota de mango, que no la vendían aquí (en Miami).

Entonces ella iba a ver a los pilotos de aviación de Cuba con una caja de compotas de mango y les ponía los discos adentro para enviárselos a mi mamá. Así fue que mi mamá compró un tocadiscos chiquitico y pasaba el día poniendo música, y además de Celia Cruz, Cachao, Olga Guillot, también ponía los americanos Nat King Cole o Frank Sinatra, me ponía la música de Carmen Miranda, Elis Regina, (Tom) Jobim, y yo crecí amando a la música brasilera.

 Cuando entré al grupo hice que aprendieran canciones como “Corcovado” “Desafinado”o “Chica de Ipanema”. En el ´83 hicimos (con Miami Sound Machine) un disco llamado Río en el cual hice con letras en español grandes éxitos brasileros, entonces cuando Afo Verde de Sony vino con esta idea sabiendo mi trayectoria con la música brasilera, hacer mis temas famosos mundialmente en estos ritmos y grabarlos en Brasil, con músicos brasileros, a mí me entusiasmó muchísimo.

Le dije que quería hacer cosas nuevas también, por lo menos cuatro canciones, y la idea de este disco es… Si yo hubiera nacido en Brasil, ¿cómo hubiese sido mi música? Hicimos un documental allá, donde estuvimos un mes, explorando las raíces de la samba y cómo Cuba y Brasil comparten la tribu yoruba de África, que fue llevada en esclavitud a ambos lugares y a raíz de que en Cuba había ingleses, franceses y españoles, y en Brasil había portugueses, fue que la raíz africana evolucionó en diferentes formas.

 La raíz es similar no solo en Cuba y Brasil, en todo Latinoamérica, en todos nuestros países, entonces cada vez que yo puedo hacer algo que explora nuevas formas de cómo la música nos une como seres humanos para mí es una belleza. Y le puse 305 porque yo adoraba el disco Brasil 66 de Sérgio Mendes y 305 es el código postal de Miami, entonces era como un puente de Miami a Brasil por eso escogí ese nombre y grabé “Magalenha” que es una de las primeras canciones que Carlinhos Brown le escribió a Sergio Mendes, que fue inspirada en la madre de Carlinhos Brown, Magdalena. Y pude hacer el dueto con él, es la única que grabé en portugués y que cierra el disco. Fue lo último que grabé.

Solo vos podés cantarla tan rápido como Carlinhos, y en portugués. Tiene un estribillo incluso más rápido que tu megahit “Conga” …

—¡Sudé la gota gorda! Estaba Carlinhos ahí en el estudio y también traje una muchacha que habla los dialectos, porque en Brasil hay diferentes dialectos, y yo quería que Carlinhos estuviera contento con mi pronunciación. Yo le decía “Carlinhos me lo has hecho imposible” ¡Es la versión más rápida que ha hecho de su canción! ¿Tenía que hacerlo tan rápido? (Risas) Quedó chévere, pero no fue fácil, me esmeré en que estuviera la pronunciación correcta… Me ayudó haber cantado “Conga”, pero Dios mío… ¡Qué difícil!

—Con este disco elegís homenajear a Brasil, un país que está pasando por un momento político y social muy tenso, y mientras el resto del planeta se une en la consigna Black Lives Matter… ¿Cómo se combina en vos todo ese compromiso social con la alegría de un disco para bailar y divertirse?

—Y sabes qué coincidencia, yo no sabía esto cuando le puse al disco Brazil305… Existen 305 culturas indígenas en Brasil, exactamente. El ser humano siempre va a tener prejuicios y siempre pienso que nos sentimos a veces dentro de una burbuja cultural, como que nos agarramos a eso y tratamos de poner a las otras personas y a las otras culturas como si fueran otra, cuando en realidad hay una sola raza: humana, punto. Si estudias antropología vas a saber que todos salimos de África, el mundo entero. Esa fue la cuna, el nacimiento del ser humano y mientras que fuimos yendo a distintas partes del mundo, separándonos del Sol es que se fue aclarando la piel, fue la nariz cambiando por tener menos oxígeno o más oxígeno… Así que en realidad todos salimos del mismo lugar. Lo que pasa es que los políticos tienden a utilizar el miedo y este tipo de diferencias, separarnos al momento en el que vienen elecciones porque es la mejor forma de tratar de controlar el mensaje o tratar de enfocarse en “nosotros somos esto y el resto de la gente, no”. Pero me llena de esperanza ver a nuestra juventud, mundialmente, salir en defensa de la injusticia que fue cometida con George Floyd. Hubo mucha unión, había personas de diferentes culturas, todas diciendo presente y diciendo no podemos perder la humanidad, tenemos que cambiar las cosas. Nuestra juventud, con todo el peligro que había de COVID, sin embargo, salieron y dijeron presente. Yo creo que la mayoría de los seres humanos son muy abiertos y se aman los unos a los otros, pero siempre lo más vocal es lo que escuchamos y siempre queremos las cosas más dramáticas en los medios, las imágenes más fuertes y yo creo que hay que tener cuidado porque eso influye mucho en las mentes de nuestros jóvenes, de nuestros niños. Tenemos que tener mucho cuidado con qué les estamos constantemente bombardeando a los cerebros de nuestra juventud y de nuestros niños.

¿Sentís que vos rompiste la barrera del prejuicio al convertirte en una estrella de la canción siendo una mujer latina y cantando parte de tu repertorio en castellano?

—Como mujer sí, antes que yo hubo hombres como Santana, José Feliciano, Desi Arnaz… Pero como mujer sí fue lindo abrir la puerta para los artistas que vinieron después. No fue nada que nosotros dijimos “oh, vamos a romper barreras”. Emilio y yo teníamos una idea musical muy clara, que era “quiénes somos”. Al momento de hacer una canción como “Conga” o “Rhythm Is Gonna Get You” teníamos un vocabulario que venía de ambas culturas, porque yo vine de dos años a los Estados Unidos. Cuando entré al grupo de Emilio él ya había ido a España a los 13, 14 años y después a los 15 fue que llegó a los Estados Unidos.

Él tocaba el acordeón en España, que los ayudaba a comer a él y a su papá, empezó tocando el acordeón aquí en restaurantes y luego fue ampliando su banda y cuando yo entré al grupo ellos tocaban pura música cubana que yo conocía porque ya cantaba esta música para mi abuela y para mi madre y me aprendía todas estas canciones viejísimas. Cuando entré al grupo, les pedí que aprendieran estas canciones brasileras para ampliar y le decía a Emilio “mira, yo puedo cantar en portugués, me encanta esta música, a la gente le va a gustar”. Luego las de Carole King, más las latinas, las disco, empezamos a hacer música original y decíamos “esto funciona”, pero era parte de quiénes éramos. Y cuando nos decían que éramos muy latinos para los americanos y muy americanos para los latinos, cambien el nombre, saquen los metales, saquen la percusión… Nosotros decíamos ¡no! Si vamos a tener éxito, queremos que sea expresando quiénes somos.

 Esa era nuestra idea, hacer algo que éramos nosotros y terminó siendo algo muy distinto de lo que estaba pasando. Mantener esa integridad artística y esa visión de lo que queríamos hacer fue lo que hizo que hiciéramos algo distinto. Marcamos una pauta en un mercado que nunca había tenido este tipo de música en los top 40.

—En este momento aparecés después de siete años de no sacar un disco, con un álbum dedicado a Brasil y a la samba, cuando la mayoría de los artistas está apuntando a la música urbana, ¿seguís yendo en contra de la corriente?

—Bueno realmente siempre hemos hecho lo que se nos dio la gana, en contra de la marea también porque cuando estábamos en la cumbre de mi carrera del pop americano decidimos hacer Mi tierra (1993), y nos decían que estábamos locos, pero justo eso yo lo quería aprovechar para que mi público mundial entendiera mejor de dónde venía el sonido que ellos estaban disfrutando y la riqueza de la música de nuestro país, donde nació Emilio y donde nací yo. Para nuestros hijos fue como un legado cultural porque cuando entró la revolución en Cuba se pasmó todo. Los artistas si no cantaban cosas políticas, ellos los borraban…

Los que iban en contra como Celia Cruz o Cachao, fueron borrados de la historia musical de Cuba y para nosotros era como un deber cultural tratar de celebrar esta música tan rica de nuestro país. Así que para mí lo único que hemos hecho siempre es lo que nos interesa. A mí me encanta aprender a hacer algo nuevo y algo que sea yo. Ahora la música urbana está súper caliente, pero nosotros ya hicimos eso en el disco Alma caribeña (2000) con Pitbull, la canción “No me dejes de querer”, cuando Pitbull todavía no había roto mundialmente.

 Ahí yo ya veía esa innovación que venía y en ese momento dije guau esto sería súper cool, mezclar a Pitbull con esta salsa. Pero yo no tengo nada que brindarle a la música urbana, eso es de gente joven, gente nueva. Me gusta mantenerme en mi camino, siempre explorando y por eso cuando me vinieron con esta propuesta y como está en mi corazón la música de Brasil pensé qué cool mostrar cómo en la raíz, la música nos une.

Además del disco que está saliendo, del documental que ya grabaste, también estás presentando el programa Red Table Talks: The Estefans, por la plataforma de Facebook Watch, ¿cómo se siente abrir al mundo la intimidad que se genera cuando charlás con tu familia alrededor de una mesa?

—Fue un exitazo de Jada Pinkett Smith (la esposa de Will Smith) junto a su madre y a su hija, en una mesa roja donde se hablan temas candentes. Luego, ellas vinieron a nosotros hace más de dos años para organizar lo que querían que nosotros hiciéramos, Red Table Talks: The Estefans. Entonces somos mi sobrina Lili, la Flaca de El Gordo y la Flaca, mi hija Emily que tiene 25 años y yo.

Tenemos nuestra propia mesa roja, lo grabamos en nuestra propia casa, tenemos invitados, Emilio por supuesto ha estado en un par de shows, mi hermana ha participado dependiendo de cuál es el tema… También traemos expertos, porque como yo estudié Psicología y Comunicaciones, no quiero malgastar el momento, para que las personas se sientan seguras y si es un tema muy difícil que estamos hablando, quiero tener a alguien que pueda darle sus sugerencias, que sea un profesional. Es súper honesto…

 Dos horas nos pasamos hablando ellas y yo, eso se edita, pero las tres hablamos abierta y libremente. Ha sido muy emotivo para nosotros y esperamos que compartan las ansias que tenemos de que en nuestros hogares esto empiece conversaciones difíciles que quizás no han tenido. Te puedo decir que uno de los episodios es sobre la sexualidad, porque mi hija salió (del clóset) abiertamente hace tres años, y los maquillistas de Lili cuando estaban viendo el show ahí, decían “¿sabes qué? Tengo ganas de llamar a mi madre y tener las conversaciones que nunca hemos tenido sobre este tema”. Los latinos particularmente tendemos a dejar ciertos temas por debajo de la mesa.

—¿Creés que el hecho de que las familias latinas sean tan apegadas entre sí termina resultando contraproducente y por eso no se hacen el espacio suficiente para hablar sobre algunas cosas?

—Tal cual. Y a veces hay muchas personas y no hay oportunidad. Encontramos eso, que por ejemplo Lili y yo no habíamos hablado de ciertas cosas que estamos hablando en la mesa. Y Emily también tenía otra idea de lo que nosotras habíamos pasado en ciertos momentos… Emily aprendió muchísimo de mí y de mi sobrina porque siempre hemos sido una familia muy apegada, Lili vivió con Emilio y conmigo en nuestra casa cuando vinieron de Cuba.

Junto al hermano de Emilio, que es su papá, y su hermanito vivieron un año y pico con nosotros en nuestra casa de cuatro cuartos, donde además vivían los padres de Emilio, nosotros, nuestro hijo Nayib y siempre hemos estado muy pegados como familia. El primer episodio va a ser sobre el divorcio, porque la Flaca vivió un escándalo muy público por cosas que pasaron con su esposo y ella nunca ha hablado sobre eso.

Ella de pronto tuvo que ser la noticia en su show, pero nunca ha hecho más de una entrevista y esta vez vino Lina su hija, a la mesa, porque quiso contribuir también… Yo creo que va a ser algo que la gente va a disfrutar y van a ver otro lado completamente diferente de la fama, de nuestra familia y de muchas cosas que pasan, que nunca se entera nadie.

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