Tesoro de EE UU advierte al Senado de un “daño permanente” si persiste el cierre de la economía

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, ha alertado este martes en una comparecencia ante el Senado de que existe el riesgo de un “daño permanente” en la economía si los Estados no comienzan a reabrir tras el parón al que ha llevado la pandemia del coronavirus.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, ha alertado este martes en una comparecencia ante el Senado de que existe el riesgo de un “daño permanente” en la economía si los Estados no comienzan a reabrir tras el parón al que ha llevado la pandemia del coronavirus.

Por su parte, el presidente de la Reserva Federal, Jerome H. Powell, también se ha dirigido al Comité Bancario de la Cámara alta y ha advertido de que la recuperación podría retrasarse si los Gobiernos estatales y locales comienzan a despedir a empleados públicos por problemas presupuestarios, con lo que dejó entrever que el Congreso podría tener que inyectar más dinero a las administraciones.

Hasta ahora, el Congreso ha aprobado un paquete de ayudas, con apoyo de ambos partidos, de dos billones de dólares, ua montante sin precedentes.

“Existe una clara evidencia de que cuando las personas están desempleadas durante largos períodos de tiempo puede afectar de manera permanente sus carreras y su capacidad para volver a trabajar”, sostuvo Powell.

“Lo mismo ocurre con las pequeñas y medianas empresas, que son la máquina de empleos de nuestra gran economía», agregó. En la comparecencia dijo que los programas de préstamos de la Fed para las medianas empresas y los Gobiernos estatales y locales comenzarán a funcionar a finales de este mes.

La economía estadounidense retrocedió un 1,2% durante el primer trimestre ―equivalente a una caída del 4,8% en tasa trimestral anualizada―, lo que puso fin al periodo de crecimiento más largo de su historia.

Powell ahondó en la importancia de que los gobiernos estatales y locales que, según su estimación, representan el 13% de la fuerza laboral del país, no despidan a sus trabajadores. “Lo primero, por supuesto, es que las personas crean que es seguro volver al trabajo, y se trata de tener una reapertura sensata y reflexiva de la economía, algo que todos queremos. Ahora estamos al principio de esa etapa”, afirmó el presidente de la Fed.

«Es muy importante comenzar a llevar a las personas a trabajar de manera segura», urgió Mnuchin. «Creo que las cifras de empleo empeorarán más antes de empezar a mejorar», agregó, en alusión a las 36,5 millones de personas que han pedido la prestación del paro durante la crisis global, unas cifras que no se veían desde que comenzaron a haber registros en la década de los cuarenta.

Mnuchin defendió a los Estados que han comenzado a reabrir por decisión de sus gobernadores. Muchos han sido criticados por los alcaldes de los territorios que engloban por no cumplir con las directrices de los expertos en salud de la Casa Blanca, que recomiendan avanzar cuando las tasas de contagio y muertes por el virus están a la baja por dos semanas.

“Somos conscientes de los problemas de salud y lo haremos de manera segura”, apuntó el secretario del Tesoro sobre la reactivación de la economía en el país.

Dos de los principales arquitectos de la respuesta económica que ha dado la primera potencia mundial a la pandemia fueron claros sobre las preocupaciones de cara al futuro en la audiencia de supervisión sobre el paquete de rescate de dos billones de dólares aprobado a finales de marzo.

 La comparecencia tiene lugar cuando el Congreso y la Casa Blanca debaten un segundo gran salvavidas económico.

La Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, aprobó la semana pasada un nuevo paquete de rescate valorado en tres billones de dólares, destinados a todos los sectores perjudicados por el coronavirus.

Pero los republicanos, que controlan el Senado, ya han adelantado que rechazarán el proyecto de ley que contempla hasta un billón de dólares para las administraciones estatales y locales, otra ronda de cheques directos a los ciudadanos, esta vez incluidos los inmigrantes indocumentados.

El País

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