El matrimonio infantil, un flagelo en República Dominicana

Por Edilberto F. Méndez*

Santo Domingo, (Prensa Latina) Los matrimonios infantiles, aberrante práctica enraizada en sectores de la República Dominicana, es uno de los flagelos que pende sobre esta sociedad.

Desde 2001 hasta 2018, se registraron en el país ocho mil nueve uniones infantiles, de las cuales, siete mil 480 involucraron a niñas y adolescentes de entre 14 y 17 años de edad.

Según el Consejo para la Niñez y la Adolescencia (Conani), estas uniones suceden en su mayoría (67 por ciento) con hombres entre 20 y 29 años de edad.

Además, mil 608 niñas de entre 14 y 17 años fueron desposadas con hombres de 30 años de edad o más, llegando hasta los 94.

Sin dudas, es un fenómeno que no solo va en contra de la niñez y su normal desarrollo, sino es caldo de cultivo para los casos de violencia entre las parejas y feminicidios, algo muy visto en este territorio y lo cual deja una estela de muerte y dolor en las familias.

Especialistas consideran que para acabar con el mencionado mal, debe apostarse a una modificación sustancial de las disposiciones legales que lo regulan, una educación ciudadana con carácter sostenible, y establecer un régimen de consecuencias para los padres consentidores de dichas uniones.

Las modificaciones legales

Al parecer, lo más importante por el momento, es avanzar en las modificaciones legales como forma de proteger a ese sector y no continuar aceptando ese deleznable actuar.

Por suerte, hace pocos días la Comisión Permanente de Justicia de la Cámara de Diputados, discutió y aprobó un informe favorable a un proyecto de ley que modifica los artículos del Código Civil que regulan el matrimonio.

En estos momentos la ley prevé en el Capítulo donde se establecen las cualidades y condiciones necesarias para contraer nupcias, específicamente en el 144, que no es legal hacerlo antes de los 18 para los hombres y los 15 para las mujeres.

Y en el 145 establece que el Gobierno puede, por motivos graves, conceder dispensas de edad.

El mencionado proyecto propone elevar a los 18 años la edad para poder contraer matrimonio y plantea en uno en uno de sus considerandos que elevar la edad de contraer matrimonio es un requisito fundamental para asegurar que las niñas y adolescentes, puedan completar su educación y reducir los embarazos en la adolescencia, entre otros problemas.

Asimismo, en otro de los considerandos, establece existe una relación entre el índice de pobreza y la unión de menores, evidenciado por el hecho de que el 59 por ciento de las niñas con mayores niveles de pobreza del país se unen antes de los 18 años y el 23 lo hace antes de los 15 años.

En ese sentido, el Banco Mundial y la Unicef establecieron que la pobreza general en República Dominicana se habría reducido de haberse eliminado la unión matrimonial de menores de edad en el país.

Por otra parte, la Fundación Institucionalidad y Justicia se unió al pedido de modificación de la ley considerando que esta práctica representa una amenaza para el desarrollo humano de las menores, con graves derivaciones socia­les.

Mientras para el Conani, el Código Civil tiene disposiciones obsoletas, las cuales en nada responden a la realidad actual y a la conquista progresiva de los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes.

No obstante, llama la atención que a pesar del rechazo exhibido por distintos sectores de la sociedad, en esta nación es común la práctica de los matrimonios infantiles o de uniones libres con el consentimiento deliberado de los padres, algo a atender con prioridad.

Compromiso dominicano

La eliminación de este flagelo constituye un compromiso del país a fin de alcanzar el conjunto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente el cinco, sobre Igualdad de Género y su meta.

A su vez, la eliminación de esta práctica nociva representa un acelerador para el logro de otros objetivos interrelacionados, como el fin de la pobreza, la salud y bienestar , la educación de calidad, el trabajo decente y crecimiento económico, la reducción de las desigualdades y la paz, la justicia y las instituciones sólidas.

Dominicana asumió otros compromisos internacionales que prohíben la práctica nociva de esa aberración, como el establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por el país en 1991.

Pero como si fuera poco, se cuenta con el aval del Poder Ejecutivo, quien recientemente se sumó al reclamo de su eliminación y el presidente, Luis Abinader, escribió a través de las redes sociales: ‘Reiteramos la posición de este Gobierno contra el matrimonio infantil. Es también la posición oficial del @PRM_Oficial’.

Todo se encamina a la eliminación del flagelo, al menos legalmente, pero como bien expresan los entendidos en la materia, eso sólo no basta, es vital educar a la sociedad y a la familia en cuanto a la necesidad de entre todos, erradicar de raíz el mal en función de proteger a los menores primero y después superar las secuelas.

*Corresponsal en la República Dominicana.

rr/ema

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